De Ozempic a Mounjaro: cómo los péptidos GLP-1 conquistaron la medicina

El GLP-1 (Glucagon-Like Peptide-1, péptido similar al glucagón tipo 1) es una hormona incretina secretada de forma natural por el intestino. Su descubrimiento abrió el camino a una de las grandes revoluciones terapéuticas del siglo XXI.
La semaglutida, comercializada por Novo Nordisk con los nombres Ozempic y Wegovy, generó más de 20 000 millones de dólares de facturación en 2024. Este péptido análogo resiste la degradación enzimática y tiene una semivida prolongada que permite una inyección semanal.
La tirzepatida de Eli Lilly (Mounjaro, Zepbound) va aún más lejos. Este agonista dual GIP/GLP-1 mostró pérdidas de peso medias del 20-25% en los ensayos clínicos SURMOUNT, superando los resultados de la semaglutida.
Estos éxitos clínicos validan el enfoque peptídico y estimulan la investigación. Decenas de nuevos análogos están en desarrollo, dirigidos no solo a la obesidad y la diabetes, sino también a las enfermedades cardiovasculares y neurodegenerativas.
Para los investigadores, los agonistas del GLP-1 demuestran que un péptido bien diseñado puede convertirse en un superventas farmacéutico.






